¿A quién esperaba Carlota March?, nueva novela de nuestra socia Fabiola Hernández

Fabiola Hernández

Estamos encantadas con la producción literaria de Las Sabinas. Además del rutilante éxito de nuestra socia y Sabina de Plata, Irene Vallejo, con “El Infinito en un junco”; la edición de “Voces, cuarto libro de nuestra presidenta Elena Laseca; también nuestra socia Fabiola Hernández, periodista y editora de los informativos de Aragón Tv, ha publicado tras el confinamiento su  segunda novela:

¿A quién esperaba Carlota March?

Incluimos aquí una entrevista realizada a Fabiola por Marta Salguero en su blog Cien años de libros


Voces, última novela de Elena Laseca

Compartimos aquí la crítica realizada por Lucía Suárez, en el blog de la Asociación Clásicas y Modernas.
«A todas las mujeres que, en algún momento, han decidido -o simplemente han pensado- volar»
Elena Laseca iniciaba su libro Álex y otras historias con esta dedicatoria. Este es su gran deseo, llevar a todas las mujeres del mundo el mensaje de que pueden volar, de que se atrevan a ser libres y lo hace con lo mejor que sabe hacer, con sus palabras.
En sus libros, sabe integrar a la perfección todos los ingredientes que han marcado la vida de las mujeres. En Voces, el horrible episodio de la violación, sobre la que pivotó la vida de Yajaira, cuya consecuencia fue el detonador de los temidos “espantos” que padecía.
Hablar de la narrativa de Elena Laseca es hablar del mundo femenino: “me siento afortunada solo por tener cerca a mujeres extraordinarias que consiguen que el mundo sea un lugar acogedor y cálido. Cuando escribo lucho a brazo partido para no bajar la guardia, es como llamar la atención todo el rato y que no se nos olvide que los avances son frágiles, que es fácil retroceder…”  Elena absorbe todo lo que llevan dentro esas mujeres de las que se rodea y con esa sustancia va construyendo las historias reales de sus mujeres ficticias, historias que confluyen en un punto: el ansia de vivir libres, la lucha por la libertad.
En Voces le da la palabra a Yajaira y a Veguita para que sean ellas las que trasladen ese mensaje y lo hacen, entre grandes altibajos, dudas, sentimientos enfrentados, sentimientos de culpa, en realidad, con todo lo que es habitual en la mujer.
De repente, me encontré como suspendida entre dos realidades: por un lado, mi tierra, mis raíces, el lugar al que perteneces, el hijo y el hogar: por otro, todas las mujeres explotadas y malqueridas, mis hermanas, que merecían ser escuchadas a través de mi voz.”
En esta continua lucha se ve sumergida Yajaira a lo largo de toda su vida. Por un lado, la imperiosa necesidad de utilizar ese don que poseía: su voz, su música, para llevar un mensaje de esperanza y de luz a todas las mujeres de la Tierra. Por otro, su necesidad personal de disfrutar de las cosas sencillas que nos dan felicidad, pero, sobre todo, de los grandes acontecimientos de su vida: el nacimiento de su hijo y de sus hijas.
Yajaira encierra una personalidad muy compleja, llena de contradicciones, nada extraño en el mundo femenino, que unida a un problema neurológico/mental, le complicarán su carrera artística y su vida personal. Pero detrás de esas contradicciones y de sus “espantos” hay una mujer bella y arrolladora que seduce a hombres y mujeres. En una lucha constante en varios frentes: la misión que se ha impuesto como artista activista y su papel como madre, esposa y amante. Frentes que la llevarán a la extenuación física y mental.
Vega, Veguita, amiga, confidente y en ocasiones amante, es la otra voz de este maravilloso libro que nos conduce por los tortuosos caminos de Yajaira, de América a Europa y de Europa a América. Vega nos puede parecer una víctima de la atormentada Yajaira, pero no, Yajaira le ha proporcionado la posibilidad de disfrutar, de conocer la felicidad, porque ella misma sabe hacerlo, sabe agarrar y exprimir esos momentos mágicos. Aunque esa felicidad viaje en un tiovivo emocional de apariciones y desapariciones, siempre será preferible a la anodina vida de la solitaria Veguita.
Otras mujeres recorren las líneas de Voces, algunas como Olalla, con una personalidad que invita a querer conocerla. Olalla proporciona a Yajaira la paz a la que necesariamente tendrá que acudir de vez en cuando para poder continuar su lucha.
Voces, una gran novela, maravillosamente narrada que, siguiendo el estilo de Elena Laseca, está escrita en un lenguaje sencillo pero culto, que puede conducirnos a la desesperanza pero que, utilizando de forma magistral algunos recursos literarios, dejará abierto un resquicio a la esperanza de VIDA con mayúsculas, de la que Elena es firme exponente, como nos indica su permanente sonrisa.


Convocamos la XXX edición de los premios Sabina (2020)

Las premiadas, autoridades y Sabinas en 2019

Nuestros premios Sabina de Oro y Sabina de Plata cumplen este año la XXX edición, y lo vamos a celebrar con importantes sorpresas y con actividades respetuosas con la normativa sanitaria de cada momento.

Los premios reconocen la trayectoria en el campo profesional, artístico, científico o social de mujeres en nuestra Comunidad Autónoma.

 

El premio Sabina de Oro reconoce a una mujer con una trayectoria ya consolidada y el premio Sabina de Plata impulsa el buen comienzo profesional.

Animamos al tejido social, asociaciones, colectivos e instituciones a participar en la convocatoria, presentando a mujeres de su entorno, antes del 2 de octubre de 2020.

Bases Premios Sabina 2020

Mujeres premiadas en los últimos 28 años


Foro virtual de La Sabina, con María Villarroya – 30 de mayo (78 días de confinamiento)

El sábado 30 de mayo, nuestro foro virtual estuvo dirigido por María Villarroya, Sabina de Plata 2018 y presidenta de AMIT (Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnológicas) que nos habló sobre las mujeres científicas y el impacto de la Pandemia.

Durante el coloquio tratamos de evaluar y estimar el impacto de la crisis sanitaria derivada del COVID entre las mujeres desde el punto de vista científico.

En primer lugar, las mujeres, por sus ritmos de vida y el tipo de desempeño profesional, dado que entornos donde ha habido más casos (residencias de personas mayores, …) hay más mujeres, así han estado más expuestas a la enfermedad, aunque el impacto es inferior y la gravedad, también.

Entre los  efectos de la situación de confinamiento, se han suprimido las labores de cuidado. De forma que ha crecido el tiempo que hay que dedicar a tareas de cuidado y a tareas del hogar, a estas labores, también en ciencia, les dedican más tiempo mujeres que hombres, de forma que este tiempo se elimina de tiempo de trabajo o tiempo personal, así que bien han tenido que reducir su dedicación profesional, bien han aumentado sus preocupaciones y estrés, con efectos perjudiciales al final en su salud. Por contra, hay compañeros que han aumentado la disponibilidad.

En particular, mujeres, pero sobre todo familias, con personas dependientes y sobre todo menores, con escuela en casa, han tenido que incorporar a sus rutinas que implican tiempo de dedicación que no tenían.

La situación de teletrabajo derivada del covid no es la óptima, ni por medios, ni por condiciones alrededor, se han trabajado largas jornadas laborales, con interrupciones quizá, pero eliminando tiempos de descanso.

Desde AMIT se ha tratado de visibilizar el trabajo de mujeres, ampliando la sección “Nosotras respondemos” en Esmateria con dudas sobre Covid respondidas por científicas. Eso ha dado cierta visibilidad, puesto que, en general, como ocurre en otras ocasiones, los medios de comunicación mayoritariamente han visibilizado a científicos, siendo el área biosanitaria, una de las que mayor proporción de mujeres tiene.

El impacto de estos meses en la carrera profesional de las científicas todavía no se puede medir, hasta dentro de unos meses no se podrá saber. En los medios de comunicación hay noticias que indican que ha bajado la productividad científica de las mujeres, mientras que entre los hombres ha aumentando teniendo en cuenta el número de artículos remitidos a una editorial científica entre el 15 de marzo y el 30 de abril de 2020 y comparado con el mismo periodo del año anterior.  Partiendo de que un artículo científico tarda en escribirse varios meses, que normalmente son en coautoría, sin mostrar los datos absolutos y sin ver la evolución a  lo largo del año no es fácil interpretar si este impacto es tal. Aquí debemos colaborar, en solicitar perspectiva de género en la lectura de los datos y con datos fiables, no mirando números parciales.

Nos encontramos numerosos ejemplos en los últimos meses de artículos y noticias en esta línea, por ejemplo con un titular sobre el aumento de consejeras en empresas del IBEX, son el 30% (todavía una minoría) y además solo 4 de 30 (de ese 30%) son ejecutivas…es decir que la responsabilidad es muy pequeña. O en relación con la encuesta de interés por la ciencia de FECyT con el titular “Aumenta el interés de las niñas pro estudios STEM”, sí en 5 años a aumentado de 9 con algo % al 10 y poco %, pero en el caso de ellos que era por encima del 20% ha aumentado más de 4%, de modo que habrá aún más minoría de mujeres.

Por último, quiero citar, que se están evaluando los sexenios de transferencia (para medir la calidad de investigación se evalúan cada 6 años las publicaciones científicas, esto da reconocimiento del sexenio de investigación y en 2018 se realizó una convocatoria de la CNEAI, Comisión Nacional de Evaluación de la Actividad Investigadora, para evaluar también actividad de transferencia a empresas y sociedad, sin concretar bien qué méritos se evaluaban). El porcentaje de mujeres que han concurrido ha sido mucho menor que el de hombres, pero las adjudicaciones también, desde AMIT, se está intentando analizar qué ha ocurrido exactamente.

A partir de aquí, conversamos y ambas asociaciones nos quedamos con ganas de colaborar en la medida de lo posible, al menos, haciéndonos partícipes de nuestros actos e invitando a las socias de la otra asociación.


Foro virtual de La Sabina, con Isabel Jiménez – 23 de mayo (71 días de confinamiento)

El 23 de mayo dedicamos nuestro foro virtual a conocer mejor al pueblo gitano. Hicimos el recorrido de la mano de Isabel Jiménez, socia y miembro de la Junta de nuestro club y Sabina de Oro 2016

LA COMUNIDAD GITANA EN ARAGÓN Y SITUACIÓN EN EL COVID-19

En Europa la población Rom/gitana se estima en 10 millones de personas. En España, la segunda mas poblada después de Rumanía (2 millones), está compuesta por más de 750.000 personas, lo que supone el 1,6 % de la población española.

En Aragón supone el 3% del total de la población gitana del país

Los gitanos y gitanas nos hemos sentido amenazados por un continuo intento de asimilación forzosa esa “integración”, practicada por el poder, tanto político como religioso, durante siglos consistía en despojar de la identidad propia, creencias, estilo de vida, idioma, …

En el siglo XIX comenzaron los escritores “románticos” a interesarse por lo exótico, los gitanos eran un pueblo lleno de leyendas y misterio. George Borrow puso de moda el dicho “los gipsys son el cuclillo de la sociedad, al que todos critican, pero sin el cual todos estarían tristes”

La procedencia no deja ya lugar a dudas, se sitúa en el Noroeste de la India, los estudios de reconocidos lingüistas y la salida en distintas oleadas que coinciden con invasiones y guerras, les llevó de la India a Persia, y de Oriente medio a Grecia como músicos, cautivos o enrolados como soldados

En Creta hay registros en 1384, Chipre es objeto de una inmigración gitana que se registra como procedente del Este. Unas zonas donde varias regiones que frecuentaban los gitanos, recibían entonces el nombre de “Pequeño Egipto” a causa de su fertilidad, era el caso de Epiro, en Grecia, y esa es la razón por la que a los gitanos que posteriormente llegaron a otros países europeos, se les denominó a menudo Egipcianos, nombre que han conservado hasta el siglo XIX. En Europa se conocen como Rom, gitanes, gitanos, gipsys, zíngaros, bohemios,

Los Distintos grupos que fueron llegando a Europa, tenían también distintos modos de vida y dieron lugar a distintos grupos o tribus: los tratantes de caballos, los caldereros, los saltimbanquis o circenses y artistas, herreros, canasteros….

Las dispersiones siguieron a lo largo de todo el siglo XIV hasta el XV por centro Europa, hacia el norte y hacia el sur, llegando a la península Ibérica en 1425. En concreto, el 12 de enero de ese año fue eñ día en que otorgaba el rey Alfonso V un salvoconducto a D. Juan de Egipto Menor en Zaragoza, que le permitía a él y a quien le acompañaba, estar y pasar bajo su protección por las tierras de la corona de Aragón

Los Reyes Católicos cambiarían radicalmente la actitud con respecto a los grupos gitanos dispersos ya por toda la península y firmaron la primera Pragmática antigitana, en 1499 en la que se les obligaba a cambiar de vida y trabajar la tierra al servicio de un amo y no viajar más, so pena de azotes, torturas o muerte. Estas leyes y ordenes prohibitivas se repitieron en todos los Estados europeos durante todo el periodo Absolutista y hasta el siglo XIX

Hace apenas 50 años hemos celebrado el triunfo de la Democracia. Ahora ya es posible participar activamente en el Parlamento para defender el respeto por la diferencia de todos y todas, también de la comunidad gitana, pero sigue siendo muy difícil, superar los prejuicios y el estigma de demasiados años

LA POBLACION GITANA EN LA CRISIS DE COVID-19

La situación de vulnerabilidad y de desigualdad que afecta a la población gitana era alarmante antes de la llegada de la crisis generada por el Covid-19. Con datos de 2018, el “Estudio comparado sobre la situación de la población gitana en España en relación al empleo y la pobreza”, señalaba que la pobreza y la exclusión afecta a más del 80% de las personas gitanas, y que el 46% es extremadamente pobre. La tasa de pobreza infantil se sitúa en un 89%, y un 51% de la infancia gitana es extremadamente pobre.

De las familias gitanas que cumplen los requisitos para ser perceptoras de prestaciones sociales, sólo el 32% de los hogares gitanos las perciben.

¿Cómo vivimos el confinamiento?

Lo vivimos con grandes carencias, compartiendo y cuidando unos de otros, llamándonos diariamente, no dejando solos a los mayores, no permitiendo que acudan a un hospital si es evitable, repartiendo comidas entre los que no les llegan las ayudas

Hemos vuelto a las charlas con los más viejos, recordando tiempos en los que teníamos que escondernos para sobrevivir y comparando esta situación con otras peores que están en el recuerdo y que vivieron nuestros antepasados.

No dejamos solos a los mayores ni tampoco a los muertos…por eso, esta crisis sanitaria nos aterra porque se ensaña con lo más venerado de nuestra comunidad.

Somos un pueblo europeo, español, aragonés y también gitano, que se siente de donde vive con su familia, un pueblo resistente y resiliente gracias a una red inquebrantable forjada por el sufrimiento colectivo y por la unidad de las familias extensas, una red que nos ha protegido y ayudado a sobrevivir en las dificultades.

Aunque se han hecho ya numerosos estudios, todavía falta estudiar con mayor profundidad y desde distintos ángulos, la intrahistoria, la versión gitana de los hechos, la versión de la mujer gitana, su protagonismo en la historia y su rol en la conservación de la cultura. También nuestros personajes, nuestros héroes y heroínas, nuestro idioma romaní/caló

Las nuevas generaciones, de gitanos y no gitanos, reivindican conocer y dar a conocer esta parte de la población española y de su historia en España. Que se lleve a los textos escolares y sirva para pensar, entre otras cosas, en el daño tan devastador que provoca la discriminación a un colectivo, el rechazo a personas que son vecinos y vecinas, compatriotas, ciudadanos y ciudadanas y que forman parte de una misma sociedad diversa

Sastipen thaj Mestipen (Salud y libertad)

Referencias históricas: de J.P Clebert, Julio Pio Baroja, Goeorge Borrow, Jean Pierre Liegeois, Manuel Martinez Martinez e Instituto de Cultura Gitana

Datos estadísticos: Fundación Secretariado Gitano www.gitanos.org


Foro virtual de La Sabina, con Ana Elduque –16 de mayo (64 días de confinamiento)

En esta ocasión nos acompañó virtualmente Ana Elduque, Catedrática de Química Inorgánica en la Universidad de Zaragoza, quien introdujo, de forma muy acertada, el concepto de “La nueva normalidad”. A su intervención le siguió un animado debate sobre los temas que andan estos días flotando por nuestras cabezas y teniéndonos en vilo: el teletrabajo, los horarios, la conciliación laboral y personal, los cuidados, el papel de las mujeres, el peligro de caer de nuevo en una trampa, la distancia social…

LA NUEVA NORMALIDAD: ¿Teletrabajo o trabajo no presencial?; ¿Cambiará nuestros usos y costumbres laborales?; ¿Caminamos hacia otro horario?; ¿Hemos encontrado una nueva forma de conciliación?

Durante el confinamiento, hemos tenido que realizar nuestras tareas de una forma completamente novedosa. Unos lo han llamado teletrabajo y otros trabajo no presencial. Quiero dedicar un momento a este aspecto. Hasta que la pandemia nos obligó al confinamiento, el teletrabajo ya existía, y, en algunas profesiones se practicaba de forma bastante frecuente. Incluso muchas operadoras de Internet llevan ya tiempo ofreciendo la posibilidad de la llamada “oficina móvil”, gracias a los dispositivos y los sistemas de conexión que ofrecían ya desde hace tiempo prácticamente las mismas capacidades que la ofimática de oficina. Podemos decir que el propio término “ofimática” ya ha sido superado y deberíamos cambiarlo por “movimática”. Por tanto, ahora lo novedoso no ha sido que se puedan hacer muchas tareas a distancia. Lo que realmente ha supuesto un cambio es que las hayamos tenido que hacer muchos que nunca pensamos que podríamos estar en esta tesitura. Pero este cambio, aunque supone un inicio de algo, no es que haya supuesto que un nuevo paradigma laboral se impone. Poco a poco volveremos a la que ya se está llamando la nueva normalidad, más allá de la propia contradicción del término, como si se tratara de un oxímoron, y que tendrá mucho de la anterior. Lo que hemos hecho es trabajar de forma no presencial pero, hay que reconocerlo, de forma obligada e improvisada. Seguimos sin tener las herramientas necesarias para que ese teletrabajo que ejercen algunos de forma habitual sea lo cotidiano.

No todo lo que está todavía ocurriendo lo considero algo pasajero, forma parte de la pesadilla que nos está tocando vivir. Creo que hay muchas cosas que han venido para quedarse, pero no, como ya he dicho antes, con la premura e improvisación que se ha pretendido.

Lo primero es poner de manifiesto que falta mucho. Los sistemas han respondido bastante aceptablemente a las exigencias pretendidas. Casi todas hemos aprendido y hemos hecho nuestras videoconferencias, personales y profesionales. Cuando veíamos la cara de nuestro interlocutor en el teléfono o en el ordenador, nos hemos puesto muy contentas, olvidándonos, muchas veces, de la escasa calidad de la comunicación. Ruidos, cortes, imágenes congeladas nos han parecido algo nimio, especialmente cuando teníamos necesidad de comunicarnos. Pero hay que reconocerlo, esta infraestructura es claramente insuficiente si lo que se pretende es poder implantar un sistema de teletrabajo real y fiable. No digamos nada de las aplicaciones usadas. La que esté segura de su privacidad que lo diga. Pero, nuevamente, lo importante ha sido comunicar, no cómo hacerlo. Vuelvo a pensar que es solo un primer paso el que hemos dado. Nos hemos demostrado a nosotras mismas que lo podemos hacer y que tiene utilidad, pero la autopista sigue siendo necesaria. Esta es la primera lección. No nos podemos dar por satisfechas con lo que está a nuestro alcance. A ver si de una vez entendemos, especialmente los jóvenes, que son más importantes las aplicaciones de comunicación seguras y fiables que Instagram.

Otra lección que he aprendido es precisamente que esta no es forma de aprender. Soy docente y jamás se me ocurriría plantear la formación de mis alumnos dándoles un puñado de libros y poniéndoles un examen, a ver si han sido capaces de estudiar algo, y sin ningún plan de estudios. Lo más típico ha sido que el que quería comunicar con nosotros nos decía que no nos preocupáramos, que nos mandaba el enlace y solo teníamos que pinchar. A partir de ahí, ensayo y error. Si funcionaba a la primera, estupendo. Si no, pues a preguntar a alguien qué hacer, pero con el único objetivo de que funcionara, sin querer saber más. Hay bastantes aplicaciones que se han usado mayoritariamente. Cada uno la que más les ha gustado, o podido, pero muy pocos han sabido explicar el porqué de unas frente a otras. Yo, sigo sin saberlo, y me comunico con mis alumnos usando unas y con mi familia usando otras. No sé si seré la rara, pero conozco bastante gente en mi caso. Esta lección es clara. Si queremos hacer algo sin presencia física es necesario formarnos en el sistema o sistemas en cuestión y, hasta hoy, casi nadie lo ha hecho.

Otra lección clara es que la rigidez de horarios ha perdido todo sentido, si alguna vez lo tuvo, y ha quedado demostrado. Se han hecho reuniones, clases, charlas y múltiples actos a casi todas las horas del día. El trabajo clásico, desde las 8 o 9 de la mañana, hasta las 5 de la tarde para muchos empleados de oficina, ha demostrado que es solo un horario donde se encasilla a las personas. Decimos que los horarios de España están muy alejados de los de nuestro entorno. Que, lo que aquí es normal, estar hasta las 7 o más en las oficinas, se ve como algo incomprensible más allá de los Pirineos. No es que ellos fueran más listos que nosotras, y se dieran cuenta de lo que no éramos capaces de ver. Lo que ocurre es que en España ha primado mucho eso que comúnmente se llama “meter horas”. Esta expresión tuvo su origen en la posguerra cuando el pluriempleo era necesario para obtener una renta suficiente, pero se ha transformado en estar por estar, lo cual es claramente ineficiente. “Calentar la silla” no sirve para nada, aunque se haga durante 8 horas diarias más de doscientos días al año. Es momento de que empecemos a pensar en trabajar para alcanzar un objetivo de la manera más eficiente posible. Eficiencia significa emplear los recursos justos y el tiempo es un recurso, y escaso casi siempre. Si alguien puede estar en su trabajo haciendo que hace y estando por estar, esto solo pone de manifiesto que allí no hay necesidad de esa persona y que se podría dedicar a algo más interesante para sí misma y productivo para los demás. Si ahora no somos capaces de repensar los horarios españoles, creo que los que argumentan que esto se lograría manteniendo el horario de invierno todo el año, porque amanece antes, está hablando por hablar. Esta es otra lección. El horario rígido y la obligatoriedad de la presencia física durante todo ese tiempo no garantizan en absoluto el buen hacer.

Como consecuencia de lo anterior también podemos pensar que podemos liberar tiempo para otros menesteres que calefactar una silla. Los padres, especialmente las madres, subyugan muchas veces sus carreras profesionales en aras del cuidado de los hijos. Prefieren, y no digo preferimos porque no es mi caso, elegir puestos de menor responsabilidad porque el horario rígido es inflexible pero predecible. Una vez que has conseguido cuadrarlo, a veces a martillazos, te apañas para poder cuidar a los críos y, normalmente muy de vez en cuando, compartir las cargas con la pareja. Si se sabe que se va a salir del trabajo a las 15 o 17 horas de forma continuada, un elevado porcentaje de mujeres lo aceptan, aunque no sé con qué nivel de agrado. Pero las cargas familiares cambian con el tiempo. A muchos adolescentes ya no les gusta que vaya su mamá a buscarlos al colegio. En otros casos lo aceptan pero con una simple función de taxista. Si hubiera posibilidades reales de trabajo a distancia, esa mujer no habría congelado su carrera laboral diez o más años atrás y, ahora, podría incorporarse al mundo laboral en iguales o mejores condiciones que sus compañeros varones. Pero el parón de la crianza es una losa muy difícil de levantar. Si nos fijamos en el cuidado de los mayores, allí la diferencia de reparto en la carga de trabajo es todavía mayor. Son las hijas las que cuidan de los padres ancianos y, como siempre hay una excepción que confirma la regla, algún hijo. Pero esto también es pasajero. Los padres fallecen, es ley de vida, y esa mujer, que ha podido casi unir el cuidado de los hijos con el de los padres, ha dedicado la mitad de su vida laboral a la atención de otros, dejando de lado su formación y actualización profesional. La vuelta en condiciones de oportunidad es imposible. De 8 a 3 y a dar gracias. Esta es la última lección que quiero indicar. El trabajo a distancia debe permitir tiempo suficiente para el cuidado de los hijos, pues normalmente están en la escuela una buena parte de la jornada, y la formación continua de la mujer. Solo así, la reentrada en el mercado laboral no será una barrera infranqueable porque muchas mujeres hayan quedado desfasadas en su conocimiento y esto las invalide profesionalmente.

Ana Elduque


Foro virtual de La Sabina, con Elena Laseca – 9 de mayo (57 días de confinamiento)

EL OFICIO DE ESCRIBIR, CON O SIN CRISIS

En nuestro Foro de las Sabina del sábado 9 de mayo, tratamos este tema con la Presidenta de La Sabina, Elena Laseca.

Los escritores y escritoras, a lo largo de la historia de la literatura, casi siempre han vivido sumergidos en alguna crisis, bien personal o por el contexto social en el que les ha tocado vivir.

Tres ejemplos de escritores y escritoras diferentes en su oficio de escribir:

  • Gabriel García Márquez, colombiano: contar lo cercano, la realidad del Caribe utilizando el realismo mágico.
  • Carmen Martín Gaite: ser escritora reconocida al mismo tiempo que la vida le somete a sacudidas de crudeza insoportables.
  • Jane Austen, inglesa: escribir en una época y en un lugar en los que la mujer dependía totalmente de un hombre.

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Foro virtual de La Sabina, con Ana Pilar Zaldivar – 2 de mayo (50 días de confinamiento)

LA MÚSICA EN TIEMPO DE CRISIS

Nuestra socia y componente de la Junta Directiva, Ana Pilar Zaldívar, como experta en música, hace una exposición del tema.

Ana Pilar decide comenzar la sesión con la canción: “Como la cigarra”, cantada por Mercedes Sosa, que le resulta pertinente a propósito de aquel anuncio del Fondo Monetario Internacional, en el que argumentaban que no iban a dar dinero porque habíamos actuado “como las cigarras”. Esta canción se ha convertido en el “Resistiré” en Argentina.

La primera estrofa de esta bellísima canción, dice así:

            Tantas veces me mataron

            Tantas veces me morí

            Sin embargo estoy aquí resucitando

            Gracias doy a la desgracia y a la mano con puñal

            Porque me mató tan mal

            Y seguí cantando

Según el diccionario de María Moliner, crisis significa el momento en que se produce un cambio muy marcado, por ejemplo una enfermedad. Y como el estado de crisálida de los insectos, se emerge después en una forma perfecta.

En la música se pueden considerar tres tipos de crisis:

Crisis de autores

No componen peor sino todo lo contrario. En el arte podemos sentirnos muy mal y seguir creando. Mozart en 1791, enfermo como para morirse, compuso el Réquiem y también La Flauta Mágica y El Concierto para Clarinete (uno de los temas musicales en la película Memorias de África).

Este año se celebra el 250 aniversario del nacimiento de Beethoven. En 1801 y 1802 tuvo una crisis: se quedaba sordo. Escribe el Testamento de Heiligenstadt donde   explica lo que siente porque no oye. Compone la Sonata Claro de Luna y la Novena Sinfonía, con su Himno a la Alegría, que es el arte de la variación, cambio de tonalidad, compás, ritmo… La Séptima Sinfonía la encontramos en la película “El discurso del Rey”, la música va, como las palabras del discurso, cargándose hasta alcanzar el máximo. Cuando termina el discurso y sale a saludar al balcón (en la película) suena el segundo movimiento de Emperador, también de Beethoven.

Crisis del tiempo

Ha habido montones de pestes. La Peste negra de 1348: cada vez que termina uno de los cuentos del Decamerón hay una danza. Y Vivaldi compone la ópera Griselda. En 1947 se publica La Peste de Albert Camus y el músico español Robert Gerhard, exiliado tras la Guerra Civil, compone la cantata La Peste, basada en la obra de Camus.

La película Muerte en Venecia de Visconti acontece simultáneamente a una epidemia de cólera en Venecia. En medio de una crisis el compositor Aschenbach se refugia en Venecia y encuentra la belleza en Tadzio. Britten compone la ópera Muerte en Venecia, también basada en la novela de Thomas Mann.

En su sinfonía nº 5, Mahler irá y volverá sobre ella continuamente hasta el año anterior a su muerte. Es como una continua pelea, como demuestra la ambigüedad trágica expresada en ella.

Aunque una pandemia no es una guerra (como hemos comentado en este foro), sin embargo se han utilizado muchos términos bélicos.

El 7 de julio de 2001, Barenboim dirigió la Staatskapelle de Berlín en la representación de la ópera de Wagner Tristán e Isolda en el festival de Israel celebrado en Jerusalén. Fue llamado pronazi y fascista por algunos de los presentes.

En los atentados de París, suena la Marsellesa y emociona.

En la Segunda Guerra Mundial se creó el Consejo para mantener la actividad musical en el frente doméstico.

El coro ”Va Pensiero” de la ópera Nabucco de Verdi, lo asimilaron los italianos como un canto contra la opresión extranjera en que vivían, de hecho, hacían un juego de palabras con el apellido Verdi: V.E.R.D.I (Víctor Emmanuel Rey de Italia).

Algo tan terrible como la esclavitud fue el origen de la música de Jazz.

La emigración también origina música para mantener la cultura de los pueblos que se ven abocados a emigrar.

El primer órgano que desarrolla el feto es el oído y la música es lo que más tiempo permanece en el recuerdo.

Nuestras crisis

Las de cada una. ¿Qué buscamos con la música?

            Como terapia (musicoterapia)

            Como catarsis (La Bohème para llorar)

            Como fuente de alegría

            Para combatir la soledad

Sin embargo, hay que evitar que utilicemos la música por miedo al silencio, porque es importante tener momentos de silencio. A los músicos, en general, les molestan los “hilos musicales”.

Hay un aspecto importante a destacar en la música: como medida de tempo o de tiempo. El tenor José Mª Carreras, en su tratamiento contra el cáncer, interpretaba para sus adentros la pieza que tenía la misma duración que el tratamiento. El tempo de la música nos ayuda en nuestro propio tiempo y a acomodarnos al tempo del otro. En las tiendas se utiliza la música.

La música hay que escucharla activamente. Hay que sentarse a escuchar música, no hay que ponerla siempre de fondo. Falta formación musical, tener el oído educado para poder apreciarla mejor.

¿Y a partir de ahora?

La industria cultural es muy frágil. Las orquestas nuevas es complicado que sobrevivan. En este país no existe la Ley de mecenazgo. Los conciertos en directo —por el tema de la reducción de aforo— va a ser muy difícil llevarlos a cabo. Pero la emoción del directo no se puede comparar con ningún otro formato.

La música , en esta crisis, no ha sido considerada esencial, lo cual es un error. Se han seguido dando clases de música on line. Hay mucha tarea que hacer en el tema de la educación musical. Como ejemplo está Suiza que desde 2015 en su Constitución aparece la educación musical obligatoria. Las escuelas de música son gratuitas, pero si no se finalizan los estudios hay que pagar lo que no se ha aprovechado.

Esta crisis puede pagar factura.

Pero, como dijo Dick Clark: “La música es la banda sonora de tu vida”.

Y tras esta exposición pasamos al debate:

Nos preguntamos qué se podría hacer para mejorar la educación musical en el currículo escolar. Ahora, quien quiere aprender música lo tiene que hacer como actividad extraescolar.

¿La edad es un inconveniente insalvable para aprender música? El oído se educa. El oído absoluto lo tienen muy pocas personas. El oído relativo es el educado y se puede entrenar. Todo el mundo puede.

En la educación musical se debería poner mayor hincapié en amar la música. El lenguaje musical que está previsto en el currículo es muy difícil y eso dificultad el acercamiento a la música. Otra cuestión es la flauta en la escuela. La flauta es un instrumento difícil de tocar, sería mucho mejor utilizar el xilófono, en el que se pueden sacar sonidos con mayor facilidad y, además, te permite cantar. Y la Historia de la Música que ese estudia en Secundaria les cuesta mucho.

Un mal ejemplo: en las tiendas de juguetes en las que venden instrumentos musicales, estos están desafinados.

Como positivo hay que resaltar que entre los jóvenes se aprecia un mayor número de chicas y chicos que tocan un instrumento. El 92% escucha música en sus ratos de ocio. Aunque la música tiene serios contrincantes como las series y los juegos.

Se ha perdido la costumbre de cantar. Antes se cantaba en cualquier celebración y por cualquier motivo. Cuando se saltaba a la comba, se cantaba continuamente, pero ahora en los colegios ya no se canta. Como buen ejemplo de continuar con lo de cantar está Bilbao, que los sábados se juntan para cantar en la calle y en general, en el País Vasco, se canta más. Tienen el hábito.

En el tema de la formación musical on line, esta crisis ha demostrado que se puede hacer, pero no es lo mismo. Seguramente, a partir de ahora, se combinará on line con lo presencial. Mezclar edades de niños de cuatro años con otros más mayores, no es buena idea. Los niños y niñas necesitan moverse, por eso la enseñanza on line es complicada para una edad temprana.

Muchas veces, el volumen de la música molesta. Y es que la música es invasiva y hay que tener cuidado y respeto hacia los demás, que no tienen por qué “sufrir” la música a que nos apetece escuchar. Pilar Bayona contaba que tenía dos tipos de vecinos, los que estaban encantados por tener a una virtuosa como ella de vecina y los que decían: “Y que alguien pague para escuchar esto”.

Conclusión del debate: amamos la música y queremos que forme parte de nuestra vida.


Foro virtual de La Sabina, con Amelia Bella – 25 de abril (43 días de confinamiento)

El sábado 25 de abril, en el Foro La Sabina,  nos acompañó Amelia Bella.  En esta ocasión, 23 mujeres charlamos sobre Pandemia, salud y feminismo.

Amelia hizo una sugerente introducción al tema:

Como principio general, esto no es una guerra, es una pandemia que ha trastocado el equilibrio de la salud y el cuidado.

Introduce fracturas pero también abre puertas y deja ver cosas que están ocultas y silenciadas.

No es la primera vez que hay una pandemia, en 1918 la gripe se llevó por delante 25.000.000 de personas. Más que en la guerra. Y más recientemente está el SIDA, el EVOLA y la Malaria que es continuada. Por ejemplo en 2018 murieron 405.000 personas, pero en África.

El coronavirus ha afectado a los países desarrollados y las medidas que podemos tomar en estos países no son viables en los países pobres.

El impacto del confinamiento es mayor en las mujeres. Las mujeres son las que se ocupan de los cuidados y faltan recursos. Por no hablar de la violencia. El mantenimiento recae en las mujeres.

Ahora mismo, la vida es el centro, cosa que las mujeres llevamos mucho tiempo reivindicando: la vida y los cuidados.

Esta crisis ha obligado a reorganizar la sanidad. A pesar de la cantidad de mujeres trabajando en sanidad, el 70% de los puestos de responsabilidad lo ocupan hombres y esto tiene una gran influencia en las políticas sanitarias.

Hay un 80% de enfermeras, que son la columna vertebral del sistema de salud y las que tienen el protagonismo del cuidado. Los protocolos de actuación que se realizan en enfermería, se hacen con mirada desde lo cercano. Se han realizado talleres para unificar técnicas de actuación. Importante que los protocolos acojan el cuidado de las personas.

El sistema sanitario no estaba preparado para esto. Hay que tener en cuenta los recortes que se han venido haciendo en la sanidad pública y en investigación.

Ahora el personal sanitario se ha planificado a gran velocidad. Las enfermeras tienen un papel fundamental en esta organización:

  • Se han tomado medidas preventivas (limpio/sucio/contaminado).
  • El trasiego de personas es labor de enfermería
  • Se han creado redes de sororidad y acompañamiento frente a la soledad
  • Redes telefónicas.
  • Asistencia primaria remodelada.

Por primera vez las clínicas privadas se han puesto al servicio de lo público.

Y, siguiendo la metáfora de la guerra, se han creado hospitales de campaña. Pero, lo que alimenta a las guerras no nos va a curar: los recursos no son armas. Es la paz.

Nada va a ser igual, pero la desigualdad la vamos a seguir sufriendo.

Y en lo relativo a cómo afecta la enfermedad a hombres y a mujeres, es posible que, tras esta pandemia, se hagan estudios diferenciales de género. Los síntomas son diferentes entre ellos y ellas.

Y ahora nos preguntamos: ¿Qué cambios podemos hacer?

Desde una mirada feminista tenemos que proponer iniciativas para que se hagan estudios diferenciados validados.

Las condiciones socioculturales influyen de forma diferente a la hora de enfermar.

No solo son importantes los fármacos. Por ejemplo, en el caso de los mayores, el cuidado se ha tambaleado por las condiciones.

Algo positivo es que, en estas circunstancias, se reconoce el valor de lo público.

Y también nos preguntamos: ¿Por qué se gasta más en armas que en salud?

Sería pues el momento de reconstruir con lo que hemos aprendido:

  • Hay que redefinir la seguridad. Poner la vida en el centro.
  • Equilibrio y equidad entre los países.
  • Es necesario hacer cambios políticos desde la ONU y la OMS.
  • Hay que desmercantilizar lo sanitario.
  • Realizar avances científicos para que el mundo sea más habitable.
  • Solidaridad científica, creando redes de investigación científica.

A partir de la introducción de Amelia, debatimos durante más de una hora. Este es el resumen:

  • Invertir más en salud que en armas (aunque pensamos que vamos a continuar igual)
  • Exigir una sanidad bien pagada y estabilidad laboral. Hay contratos basura. Falta personal. Lo que se ha pagado a la privada es lo que hubiera costado contratar personal en la pública.
  • Se arrastran los recortes en la Administración y se visualizan las grietas. Los equipos técnicos han adelgazado mucho.
  • Está establecido que para pertenecer a la OTAN, Europa está obligada a un presupuesto mínimo en armas. Esto NO ocurre en salud. Además, el precio de las armas no se discute. Se paga lo que piden. Muchos intereses.
  • Nos preguntamos, si la organización sanitaria que se ha puesto en marcha en esta crisis se va a mantener. Pero no parece posible.
  • Es necesaria una labor cultural.
  • Hay que replantearse el cuidado de las personas mayores. Los proyectos de carácter intergeneracional son muy interesantes. En Europa hay residencias mixtas de mayores y jóvenes que funcionan muy bien.
  • En esta crisis ha habido mucha improvisación por la inmediatez y la necesidad de solucionar el problema de salud, pero los cambios en la cultura, los hábitos y los sistemas de organización son procesos lentos.
  • En cuanto a la sintomatología de la enfermedad, no hay estudios hechos. Parece que afecta más al sistema digestivo a las mujeres y al respiratorio a los hombres. Pero esto dicho con toda la prevención ya que no se ha analizado y estudiado científicamente, ni validado. Influye, sobre todo, el tipo de vida de hombres y mujeres.
  • El problema no está en el sistema sanitario ni en la estructura sino en los políticos y sus decisiones.
  • Con los trajes protectores de los sanitarios se neutraliza el rango profesional, es como si “todos somos iguales”, el médico no es más y la relación, por tanto, no está tan jerarquizada. Hay más reconocimiento de la enfermería.
  • Quizá sería conveniente centralizar la sanidad o alguno de los aspectos y hacer una gestión para la crisis.
  • Hay que apostar por la sanidad universal: estar preparadas (buena reflexión para terminar)

Muchos temas para reflexionar y para actuar en consecuencia. Hasta el próximo sábado.